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La potencialidad de la lectura y sus riesgos ante la imagen
JUAN SÁEZ CARRERAS Catedrático Pedagogía Social. Universidad de Murcia
La sociedad se está transformando. Profundamente. Las personas también. Los niños y jóvenes no escapan a estos cambios. Los modos de socialización y las formas de aprendizaje tienen mucho que ver con la producción de sujetos, de subjetividades, que no siempre son entendidas adecuadamente en las escuelas y en las aulas, el lugar, los lugares donde se planifica y se recrea la educación.
La mayoría de los profesores y educadores ignora lo que significa ser alumno o, mejor, ser un estudiante: aquel sujeto que se prepara (estudia en sentido amplio) para incorporarse al mundo; tarea ésta, la de la incorporación, en la que los educadores, maestros y profesores tienen una tan alta responsabilidad, que no deja de sorprender el continuo abandono y la progresiva dejación que los protagonistas, directos o mediados (profesores, padres, inspectores, directores…), muestran ante tan necesaria como hermosa función.
Socializar a los que llegan al mundo y a los que transitan por él para incorporarlos a su entorno, a su mundo, a su época. Estos procesos socializadores no presentan ya una única impronta, sus rasgos aún están por ser investigados a fondo. Las generaciones adultas, nuestras generaciones, nos socializamos con la escritura, con la lectura impresa, con el libro escrito que permite leer. Las generaciones infantes y jóvenes se están socializando con la imagen. Las hipervaloradas nuevas tecnologías en las sociedades mediáticas e informacionales están siendo promocionadas como las bases de una nueva revolución cognitiva. Los intereses mercantiles deben ser muchos porque la experiencia demuestra que las nuevas tecnologías son sobre todo recursos. Excelentes recursos, pero no fines ni valores absolutos, que por muy bien «embalados» que se presenten no pueden ser formulados como las grandes columnas de la educación. Es posible incluso que, en este momento, puedan aparecer como todo lo contrario. Y los educadores, entre los que es preciso incluir a padres y a otros agentes, no son conscientes de ello porque de ser así no se entiende que no se responda a esta nueva fenoménica.
La dinámica socializadora basada, nuclearmente, en la imagen, supone un trabajo de formación que permite a los chicos aprender a leer imágenes, que suelen ser muy rápidas, apenas dan lugar a la reflexión y desde luego soslayan la posibilidad de contextualizarlas. El libro, por el contrario, posibilita no solo ir hacia atrás y hacia delante, sino la profundización, la reflexión detenida, el contraste y la comparación, tal como avanza toda mente emergente y creativa. La base, por supuesto, es muy diferente: la lectura se asienta y se legitima sobre un soporte fundamental, como lo es el papel. Por él y a través de él, este excelente recurso cultural, connota materialidad, implica escritura que se lee y presenta una lógica interna que ha hecho del libro lo que él es: la secuencialidad.
Un proceso que deja al lector ir hacia atrás, revisar, relacionar, pasar hacia delante, ordenar y organizar la mente, potenciar sus posibilidades, auspiciar sus facultades intelectivas frente a imágenes que, salvo rarísimas excepciones, no ofrecen apenas ninguna de estas operaciones. Las operaciones pueden ser sustituidas por un infierno, un devenir que se presenta como riesgo, como incertidumbre, como caos: que estas nuevas formas de socialización mediáticas, cada vez más hegemónicas en el mundo actual, vayan propiciando que la lectura de los libros sea realizada por los chicos desde la plataforma de la imagen.
Este abordaje del libro desde la socialización mediática, y no desde la lógica interna de lo impreso, significa o puede suponer el leer lo escrito como si se tratara de imágenes, lectura rápida al modo como se suceden las imágenes en la televisión, los videojuegos, los móviles…, es decir, abordar el libro, la lectura, desde una lógica extraña a ella. Las consecuencias empezamos a vislumbrarlas: falta de interés por los libros por parte de las nuevas generaciones y desconocimiento de las posibilidades que ellos encierran para la madurez y la construcción de subjetividades ecuánimes, equilibradas, menos agresivas y violentas o menos indiferentes a los saberes de su pasado, de su presente, de su cultura. ¿Son conscientes los educadores de estos eventos?
Artículo: Universidalia No. 8
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Comentarios (1)
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Por: Carmen M. Hernández Afonso | 13/11/2009 20:15
fomentar la lectura
La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha creado un espacio para fomentar la lectura de su alumnado y de todo aquel que quiera.Al acceder a este espacio-dentro de la biblioteca de la Universidad,te encuentras con un texto de una obra literaria. Has de decir en ese foro,la obra y el autor al que crees que pertenece. Creo que como iniciativa es muy interesante,entre otras cosas porque permite participar a personas externas a la Universidad.
Esta idea la pueden copiar los centros educativos de Primaria y Secundaria, de Adultos...y potenciarla desde su intranet de modo que la familia pueda acceder a esta experiencia.




