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Ciudades felices y padres brillantes

Por Juan Carlos Cubeiro de su blog: "Hablemos de Talento"


[...] esta tarde he estado leyendo Padres brillantes, maestros fascinantes, del psiquiatra brasileño Augusto Cury. El Dr. Cury, autor de best-sellers en su país (como Nunca renuncies a tus sueños), subtitula el libro No hay jóvenes difíciles, sino una educación inadecuada. Ciertamente.


¿Qué nos propone Augusto Cury? Si bien considera que “nunca estuvimos tan perdidos en la ardua tarea de educar”, afirma que “educar es creer en la vida”, es “sembrar con sabiduría y cosechar con paciencia. Educar es ser un buscador de pepitas de oro que va tras los tesoros del corazón”.


En su primera parte, el Dr. Cury explica los “siete hábitos de los buenos padres y de los padres brillantes”, que son:

1. Los buenos padres dan regalos, los padres brillantes ofrecen su propio ser: “Enseña a tus hijos a hacer del escenario de su mente un teatro de alegría y no un escenario de terror.”

2. Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres brillantes nutren la personalidad: “Prepara a tu hijo para ser, pues el mundo lo preparará para tener”. “Transmite fuerza y seguridad a tus hijos” porque “el pesimismo es el cáncer del alma”.

3. Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar: “Educar no es repetir palabras, es crear ideas, encantar”.

4. Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a sus hijos para los fracasos: “La felicidad es un entrenamiento”. “Lleva a los jóvenes a observar los momentos sencillos, la fuerza que surge de las pérdidas, la seguridad que brota del caos, la grandeza que emana de los pequeños gestos” porque “los secretos de la felicidad se esconden en las cosas simples y anónimas, tan distantes y tan próximas”.

5. Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan como amigos: “Conversar es hablar sobre el mundo que nos rodea, dialogar es hablar sobre el mundo que somos”. “El diálogo es una perla oculta del corazón, tan cara y accesible”.

6. Los buenos padres dan información, los padres brillantes cuentan historias: “Cautivad a vuestros hijos con vuestra inteligencia y afectividad, no con autoridad, dinero o poder”.

7. Los buenos padres dan oportunidades, los padres brillantes nunca desisten: “Los padres brillantes son sembradores de ideas y no controladores de sus hijos”.


En la segunda parte, Augusto Cury detalla los siete hábitos de los buenos maestros y de los maestros fascinantes: conocer el funcionamiento de la mente, tener sensibilidad, educar la emoción, utilizar la memoria como fundamento del arte de pensar, ser inolvidable, resolver conflictos en el área y educar para la vida.


En la tercera, los siete pecados capitales de los educadores: corregir en público, manifestar autoridad con agresividad, ser excesivamente crítico, castigar cuando se está enfadado y poner límites sin dar explicaciones, ser impaciente y desistir de educar, no cumplir con la palabra dada, destruir la esperanza y los sueños.


[...] Necesitamos padres brillantes, profesores brillantes, directivos brillantes, dirigentes políticos brillantes para ganar el futuro. Y sin embargo, ese talento escasea. Lo que tenemos es que el 14% de nuestros jóvenes ni estudian ni trabajan, según la OCDE. Son la generación “ni-ni”. Están alienados, apáticos, indolentes, abandonados a la “mala suerte”. Esperando que otros le solucionen el problema. EL 54% de los españoles entre 18 y 34 años dice no tener proyecto alguno del que sentirse ilusionado o esperanzado. Sólo un 10% de los jóvenes pertenece a una asociación (la mayoría, deportiva) y menos de un 1% a una ONG, según el catedrático de la UNED José Félix Tezanos. Y sólo un 40% de nuestros jóvenes tiene un trabajo acorde con sus estudios, según la Unión Europea. ¿No es terrible?


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Comentarios

  • Nombre

    Por: Carmen M. Hernández Afonso | 29/10/2009 21:45

    padres que aprenden a ser padres

    LA familia "se hace",a veces ya tiene mucho a su favor,buen ambiente,buena economía,madurez,aún así se aprende a ser padre y madre.Como educadores tendremos que querer "facilitar"- a las familias con más necesidades-la formación y apoyo para educar a sus hijos.No siempre es fácil,abuelos que custodian a los hijos de sus hijos,sacando fuerzas para adaptarse al momento,luchando para hacerlo,incluso mejor que con sus hijos.
    No es tan sencillo seguir los 7 pasos para tantos padres. Y qué poco nos cuesta ser un poco más comprensivos con el que más lo necesita.

  • Nombre

    Por: Daphne Martínez | 14/10/2009 10:42

    Me quedo con...

    Definitivamente me quedo con los siete hábitos de los buenos maestros y de los maestros fascinantes, y con los siete pecados capitales de los educadores...y por supuesto, con la búsqueda del talento y el encuentro del de uno mismo.

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