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Resolución de la Convocatoria Campus de Excelencia Internacional

Resolución de la Convocatoria Campus de Excelencia Internacional

Los nueve proyectos seleccionados recibirán más de 103 millones de euros para poner en marcha sus Planes Estratégicos de Modernización


Nueve proyectos, coordinados por 11 universidades, recibirán más de 103 millones de euros para poner en marcha sus “Planes estratégicos de conversión a Campus de Excelencia Internacional”, en el ámbito de la primera Convocatoria de Campus de Excelencia Internacional. 17 universidades públicas y 3 universidades privadas expusieron sus planes estratégicos de modernización ante una comisión de expertos internacional que efectuó el proceso de evaluación.


Madrid.

El secretario general de Universidades, Màrius Rubiralta, y el secretario general de Innovación, Juan Tomás Hernani, han hecho pública la resolución de la convocatoria Campus de Excelencia Internacional (subprograma A, gestionado por el Ministerio de Educación) por la que se distribuyen 150 millones de euros en créditos para que las universidades pongan en marcha sus Planes Estratégicos de Modernización.

Las universidades españolas que pasaron la primera fase de la convocatoria de ayudas Campus de Excelencia Internacional (subprograma A) defendieron el día 25 de noviembre, en una sesión pública ante un comité de nueve expertos de reconocido prestigio internacional, sus “Planes estratégicos de viabilidad y conversión a Campus de Excelencia Internacional”.

La composición de la Comisión Internacional fue consensuada por el Ministerio de Educación, las universidades y las CCAA en el seno de la Comisión Delegada de la Conferencia General de Política Universitaria.

Una vez escuchadas las presentaciones de las universidades, la comisión de expertos internacional elaboró una lista priorizada de los Planes Estratégicos de las universidades públicas para determinar cuáles obtendrán financiación, así como un informe de las actuaciones de cada uno de dichos planes que podrían tener carácter prioritario, en el caso de que no fueran financiados en su integridad, al objeto de aproximar a un nivel de excelencia a los campus beneficiarios.

Tras las deliberaciones de la comisión internacional de expertos que analizó las presentaciones de los 18 “Planes estratégicos de viabilidad y conversión a Campus de Excelencia Internacional” que habían superado la primera fase de la convocatoria, nueve proyectos, coordinados por once universidades, han obtenido la calificación Campus de Excelencia Internacional 2009 (CEI 2009).

El Gobierno invertirá 150 millones de euros en préstamos a las Comunidades Autónomas de las universidades seleccionadas para la puesta en marcha de los planes. Las universidades privadas no podían obtener financiación, pero sí la calificación de Campus de Excelencia Internacional (CEI).


Proyectos seleccionados


La resolución considera que estos cinco proyectos (“Barcelona Knowledge Campus”, “Ciudad Universitaria de la Moncloa: Campus de Excelencia de la Comunidad de Madrid”, “Campus Carlos III”, “UAB CEI: Apuesta por el Conocimiento y la Innovación” y “Campus de Excelencia Internacional UAM-CSIC”) tienen “un alto potencial para alcanzar el nivel de excelencia internacional una vez llevado a la práctica el proyecto estratégico presentado por esas universidades”.

En total, estos cinco proyectos recibirán una financiación de 73 millones de euros para llevar a cabo sus Planes, con el objetivo de situarse entre las mejores universidades de Europa en el horizonte de 2015.

Además, otros cuatro proyectos coordinados por otras tantas universidades han recibido la calificación de “CEI 2009 de ámbito regional”, por su alto potencial para alcanzar el nivel de excelencia regional una vez llevado a la práctica el proyecto. Estos cuatro proyectos (“Campus Agroalimentario”, de la Universidad de Córdoba; “Cantabria Campus Internacional”, de la Universidad de Cantabria”; “Ad Futurum”, de la Universidad de Oviedo, y “Campus Vida”, de la Universidad de Santiago de Compostela) obtendrán la suma total de 30,1 millones de euros.

Por último, a otros nueve proyectos se les ha otorgado la calificación de “Proyecto Prometedor CEI”, con lo que se les anima a realizar esfuerzos adicionales para obtener el potencial necesario, al objeto de alcanzar el nivel de excelencia internacional al final del proyecto. A estos proyectos se les concede una financiación total de 35 millones de euros.


Primera fase de la convocatoria


En total, las universidades españolas recibirán más de 200 millones de euros en esta primera edición de Campus de Excelencia Internacional. Además de los 150 millones de euros en préstamos ya distribuidos, en la primera fase se distribuyeron 53 millones de euros en subvenciones.

Así, los 15 proyectos de universidades públicas que pasaron a la segunda fase obtuvieron en torno a 200.000 euros cada uno. Además otros 13 proyectos obtuvieron “Mención de Calidad”, con financiación para completar sus planes estratégicos de cara a la convocatoria de ayudas de 2010 de en torno a 50.000 euros.

Asimismo, en el subprograma B (I+D y Transferencia), gestionado por el ministerio de Ciencia e Innovación, se otorgaron en la primera fase 50 millones de euros en subvenciones para I+D+i y Transferencia a 26 proyectos en los que participan 30 universidades. A estos proyectos se les concedieron las distinciones denominadas “Campus Excelente en Investigación y Transferencia” en determinadas áreas científico-tecnológicas.


Campus de Excelencia


El objetivo de esta convocatoria de ayudas, que se enmarca en la Estrategia Universidad 2015 de Modernización de la Universidad española, es promover la agregación de instituciones que, compartiendo un mismo campus, elaboren un proyecto estratégico común con el fin de crear un entorno académico, científico, emprendedor e innovador dirigido a obtener una alta visibilidad internacional.

Se pretende crear verdaderos entornos de vida universitaria integrada socialmente al distrito urbano o territorio, con gran calidad y altas prestaciones de servicios y mejoras en sostenibilidad medioambiental (campus sostenibles y saludables). Asimismo, se pretende afrontar retos tales como la atracción de los mejores estudiantes e investigadores y la competencia por ubicar instalaciones científicas y empresas de alto valor añadido en los entornos de los campus universitarios.

Esta convocatoria pretende situar a las universidades españolas entre las mejores de Europa, además de apoyar la promoción y consolidación de las fortalezas del conjunto del sistema universitario español reforzando la diversificación de cada una de las universidades que lo integran.En total, el 84% de las universidades públicas han participado en Campus de Excelencia Internacional. Las distinciones, que en general combinan las capacidades de más de una universidad, centros públicos y privados de investigación y empresas, proponen actuaciones singulares para incrementar significativamente sus capacidades científicas y tecnológicas. La relación de entidades que plantean asociarse con las universidades en esta estrategia de incrementos de la calidad científica y tecnológica es muy extensa y reúne a los actores principales en la I+D nacional, incluyendo a muchas de las empresas más importantes del país.


Fuente: Revista Comunidad Escolar No. 863

Foto: Rafael Martínez en Revista Comunidad Escolar



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Comentarios (1)

  • Nombre

    Por: Daphne Martínez | 07/12/2009 12:02

    Noticia interesante relacionada con la resolución...

    Desde Valencia, Joan Romero, catedrático en la Universitat de València y ex consejero de Educación y Ciencia, escribe este interesante artículo en El País que, sin duda, me ha dejado en qué pensar...os lo dejo aquí:

    La Universitat de València y la Universidad Politécnica de Valencia no han sido seleccionadas por una comisión internacional de expertos para formar parte del reducido grupo de Campus de Excelencia Internacional en España. Una muy mala noticia tanto para nuestras universidades como para el conjunto de la sociedad valenciana. Porque no se trataba de obtener una financiación adicional, por interesante que fuera, sino de aprovechar esa excelente ocasión para demostrar que existía masa crítica suficiente y capacidad para proponer juntos un proyecto movilizador que contara con un inequívoco compromiso institucional. Un proyecto conjunto en el que quedara bien visible que somos capaces de pensar juntos en clave de nosotros y que en ese nosotros estaban todos los actores concernidos, públicos y privados, que son muchos y que algún día comprenderán que sus mejores aliados para transitar por la nueva economía del conocimiento y los servicios son sus universidades.

    Quedar excluidos en esta primera convocatoria del mapa de la excelencia universitaria tiene un gran valor simbólico. Nuestras universidades seguirán ocupando lugares apropiados en el ranking de universidades de Europa e incluso de excelencia si nos referimos a la actividad investigadora. Seguirán realizando su tarea docente e investigadora y tejiendo sus propias redes de colaboración con el tejido productivo y mantendrán su compromiso con el entorno social y cultural en el que están insertas y al que se deben. Por separado, las dos universidades rechazadas tienen masa crítica suficiente para hacer lo que se propongan. Incluso pueden hacerlo mucho mejor que hasta ahora. Pero unidas no solamente serían imbatibles sino que contribuirían, aún más, a sentar nuevas y más sólidas bases de crecimiento equilibrado y de cohesión social.

    De haber concurrido en un proyecto único y bien trabado, muy probablemente ahora contaríamos con el tercer Campus de Excelencia Internacional de España. Esta era la ocasión, perdida, y ese era el objetivo fundamental que perseguía la convocatoria: incentivar la posibilidad de unir fuerzas para multiplicar el potencial que ya tienen muchas de las universidades españolas, reforzando su dimensión internacional. Así estaba bien establecido en la convocatoria y así se indicó a la Universitat de València y a la Universidad Politécnica con motivo de la preselección. Una recomendación que tal vez no se transmitió con la claridad necesaria y que quedó bien patente cuando sendas delegaciones defendieron el proyecto ante la comisión internacional: no se presentó un único proyecto conjunto, sino dos proyectos yuxtapuestos. En claro contraste con otros proyectos seleccionados que sí fueron capaces de hacerlo.

    La primera razón que explica la exclusión está en nuestras propias universidades y es muy necesario que revisen actitudes y culturas. Pero además de esa evidente incapacidad para sumar ideas, talento y capacidades, en todo este proceso ha quedado patente una segunda razón casi tan importante como la primera: la falta de liderazgo institucional, de compromiso real y sincero del Gobierno regional con sus universidades y la discreta implicación de otros actores políticos y sociales relevantes. Esta circunstancia contrastó mucho en el acto de defensa de otros proyectos seleccionados. En algunos casos estuvo presente el propio presidente del Gobierno regional apoyando a su universidad, en otros destacaba el apoyo explícito de gobiernos regionales e instituciones. En la mayoría, la red de actores implicados, públicos y privados, era sencillamente abrumadora.

    Como ya viene siendo costumbre, la única reacción política e institucional ha consistido en no asumir la responsabilidad del resultado culpando siempre a un tercero. Es más sencillo y parece que más rentable. Pero lo cierto es que en este caso, como en tantos otros, no ha existido ninguna conspiración para perjudicar o marginar a nuestras universidades. Como tampoco la ha habido para excluir a universidades como Sevilla o Granada. La realidad es mucho más sencilla a la vez que dramática: ha faltado voluntad de concertación e impulso institucional para presentar un único proyecto. Y ambos problemas vienen de muy atrás. El desencuentro entre las dos universidades es tan miope como estéril y falto de visión estratégica. De otra parte, la estrategia de deslegitimación de la universidad por la derecha política, en especial de la Universitat de València, es tan antiguo y provinciano como representativo de una cultura política que con demasiada frecuencia exhibe sin complejos su ignorancia y su incultura en plena sociedad de la información y que desconoce el potencial de un sistema universitario al que mantiene con respiración asistida en su financiación.

    Es momento de aprender de la experiencia. De abandonar el victimismo, de no pretender atribuir responsabilidades a otros apelando a los falsos fantasmas de siempre. De abandonar la protesta en favor de la propuesta. Por esa razón, lo aconsejable sería que las dos universidades iniciaran una sincera cooperación, abierta a otras posibles incorporaciones, ampliando las experiencias de trabajo conjunto que ya existen entre grupos de investigadores y docentes. Y que los responsables políticos demuestren con hechos que confían y quieren apoyarse en su sistema universitario para encarar el futuro con garantía y solvencia. Nos irá mejor si somos capaces de pensar juntos. De otro modo, nunca saldremos de la mediocridad si seguimos pensando en clave de nosotros y ellos.

    La noticia aquí:
    http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/alla/excelencia/elpepiespval/20091203elpval_14/Tes

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