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La formación y el desarrollo profesional de los docentes
La Fundación Hogar del Empleado (FUHEM) ha llevado a cabo la encuesta La formación y el desarrollo profesional de los docentes, hecha a 1.059 profesores madrileños por el Instituto IDEA, por la que, a través de su informe, se logra resumir las principales conclusiones a tener en cuenta en estos temas para los docentes, teniendo en cuenta los cambios que se están teniendo en estos aspectos en los últimos meses. Comparto con vosotros lo más relevante encontrado en cuanto a Universidad y la Enseñanza Superior:
La formación inicial
El profesorado participante en este estudio es crítico con la calidad de la formación inicial que hasta ahora se venía impartiendo en el sistema educativo español. Incluso en las etapas que mejor se valoran, no llega a la mitad de los encuestados quienes la consideran buena o muy buena.
Esta valoración negativa muestra no obstante importantes diferencias. En primer lugar, dependiendo de la etapa por la que se pregunta. La formación que prepara a los docentes de Educación infantil y Primaria, es decir, los estudios de Magisterio, se consideran los de más calidad. La formación inicial del profesorado de Educación Secundaria y de Universidad recibe una valoración negativa. Tan sólo uno de cada tres docentes encuestados piensa que se trata de una educación adecuada.
También es importante comprobar que los participantes en el estudio son conscientes de que el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) no responde a las necesidades de la docencia en la Educación Secundaria.
Esta opinión hace tiempo que se mantiene por la mayoría de la comunidad escolar. Sin embargo, no está tan aceptada la negativa opinión acerca del profesorado universitario. Es un avance notable que para un importante porcentaje del profesorado se haya abandonado la infundada idea de que los profesores de la Universidad no necesitan una formación psicopedagógica específica. La reforma universitaria que se está poniendo en marcha en este momento incluye entre sus innovaciones la formación del profesorado como una pieza esencial de la formación. No obstante, queda muchísimo camino por recorrer. En las Universidades españolas no existen procedimientos obligatorios y generalizados de formación inicial para su profesorado, aunque se estén poniendo en marcha algunas iniciativas interesantes.
Las respuestas a la pregunta acerca de la importancia de los distintos contenidos que se incluyen en la formación inicial refleja una concepción todavía muy anclada en la idea de que para ser buen profesor lo importante son los conocimientos disciplinares. Ningún enfoque teórico mínimamente riguroso niega hoy en día la importancia de ser experto en el dominio de conocimiento en el que se imparte docencia, pero igualmente se sabe que sólo este conocimiento es insuficiente.
Es preocupante que las prácticas que los estudiantes de Magisterio y del CAP hacen al final de sus estudios sean valoradas como el elemento menos importante de la formación inicial. Probablemente esto no se deba a que no se crea que la incorporación a situaciones prácticas sea un elemento esencial de la formación, sino a que se perciba que la calidad de las prácticas que hasta ahora se han ofrecido no sea todo lo adecuado que debiera. Como era esperable, la valoración del profesorado de Secundaria es más negativa que la que hacen los docentes de Primaria. La reforma de los planes de estudio universitarios que se ponen en marcha en este curso sería una oportunidad esencial para mejorar este aspecto. Ello supondría probablemente establecer prácticas a lo largo de todas las enseñanzas y no sólo al final, y garantizar la calidad de los centros a los que vayan a asistir los estudiantes y las compensaciones a los docentes que les tutelen.
La formación permanente
Consideramos muy acertado que los docentes atribuyan a la Universidad un papel importante en la formación permanente y que vean necesaria la composición mixta de equipos de investigación, que no deja de ser otra vía para la formación. En este momento de cambios en la Universidad, sería esencial que esta colaboración quedara firmemente asentada.
Aquí tenéis también otro post relacionado con este tema en cuanto a la realización de evaluaciones al profesorado, junto con sus implicaciones y consecuencias.
Descarga aquí el informe completo en PDF
Comentarios (1)
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Por: Carmen M. Hernández Afonso | 13/02/2010 18:35
la formación y el desarrollo profesional de los docentes
Quizás pudiera ser un buen planteamiento hablar menos del período de prácticas del profesorado,como un momento concreto,casi siempre como final del proceso de formación,para pasar a considerar ese momento de contacto con la realidad,como un contínuo en la formación desde que se comienza la universidad. De este modo el estudiante podrá desde que empieza a estudiar sentir si quiere dedicarse a la enseñanza o no.Es frecuente que el período de prácticas o el CAP,o la Formación en Centros de Trabajo, se convierta en un requisito,que hay que pasar, poco estructurado desde la administración,sin unos criterios claros sobre lo que una empresa debe ofrecer y enseñar,para pasar a ser un servicio a la empresa.Pero lo principal debería ser aunar una buena formación en la especialidad que se estudia y el desarrollo de actitudes para actuar en esa realidad.




